lunes, 13 de marzo de 2017

Visitando bodegas... Clos de Chacras
























A ver... como les cuento lo que es, lo que se siente, ir por las callecitas angostas de Chacras de Coria, con sus encantadores locales comerciales, de comida al paso y de panaderías que te atraen con ese olorcito a pan caliente... a ver, a verrrrrr... ya sé: Es como estar apretaditos en la panza de tu mamá chupándote el dedo...  Pero después de estar ahí calentitos, acurrucados y quietitos, hacé de cuenta que te avisaron: Che te toca nacer!, y vos salís, te das cuenta que tenes extremidades para estirar, aire para respirar y tanto, taaaaanto por conocer!
Así, justo ASI  es llegar a Clos de Chacras, venís por una calle finita, despacio, cuidando de no llevarte ningún espejo retrovisor puesto y cuando abren el portón te encontrás con ESTO:























Posta que se me cayó la mandíbula, les juro que ni J.K.Rowling en sus días más creativos (y eso que esta mujer derrocha creatividad!) se hubiera imaginado encontrarse con este pulmón natural que te invita a quedarte y gozar. Miren un poquito más...






En esta oportunidad nuestra visita guiada de las 16.30 hs fue personalizada porque mucha gente había almorzado, hecho la recorrida y partido con la panza llena y el corazón contento con el vino... bah el excelente vino disfrutado.




El sol no podía más de lindo y la temperatura era ideal, nos recibió Nicolás Hartung (chicas entre 20 y 30 años ataquen!) y sin muchos preámbulos nos guió hacia los jardines rumbo al viñedo.


Qué posibilidades hay de que en este trayecto nos encontremos con Silvia Gargantini, dueña de la bodega? Ni media!!!! Pero el Universo siempre conspira a mi favor y ahí estaba la Sra. disponiéndose a trabajar pero sin dudar nos dedicó un buen rato para charlar de la vida y conocernos.
La primera impresión que me dió fue que es una persona muy natural, espontánea y divertida, me gustó saber que, como yo, siempre investiga y lee sobre los lugares que va a conocer: "Es la forma de sacarle el jugo a los viajes" me dijo, y solo improvisa si es necesario!
Me hubiera quedado horas tomando mate debajo del roble gigantesco escuchando sus anécdotas pero teníamos que seguir con la visita... buhhhh.

No aguanté y pedí me sacaran una foto con ella.
Así que acá estamos Silvia, yo y mi cholulés!

Me contó que sus ancestros vinieron en un barco en 1883! Cuántas historias por Dios... También que tiene 4 hijos y 8 nietos (confieso que se le caía la baba), que le encanta tener una familia numerosa y que disfruta los largos almuerzos multitudinarios rodeada de ellos.

Foto gentileza bodega Clos de Chacras

Les hago un resumen de la historia: El que llega a la Argentina es Bautista Gargantini, un suizo del cantón italiano, con la idea y conocimiento de cómo hacer vino, pero sin los medios económicos necesarios para ello. Se pasa 10 años comprando y vendiendo animales en el mercado Central hasta que conoce a Juan Giol (el Godzilla mendocino del vino cuya bodega actualmente es un museo), con el que se hacen amigos y deciden hacer vino juntos fundando la bodega Colina de Oro, que estaba emplazada en la actual bodega Giol. Luego se agrandan con otra bodega mas en Rivadavia.
Su primera cosecha fue en 1899 y se llamaba Cabeza de Toro, que con los años fue mutando y es el vino Toro Viejo que conocemos hoy.
Con los años, empiezan a tener intereses diferentes y Giol le compra la parte a Gargantini, que vuelve a Europa y le encarga a su hijo Juan Bautista que cuando termine sus estudios, que será en 1911, vuelva a la Argentina y construya Bodegas y Viñedos Gargantini.


Foto gentileza bodega Clos de Chacras

Si les preguntan a los más longevos de Rivadavia por Juan Bautista, te cuentan que hizo crecer un pequeño pueblo dando trabajo, no regalando migajas, haciendo que la gente se sintiera digna.
Pero, a mi parecer, lo más importante es TODO lo que creó alrededor de esa bodega, y no me refiero solo a lo material, porque le hacía la casa a los empleados, la escuela y la cancha de fútbol a los hijos de ellos, si hasta crea el famoso equipo Independiente Rivadavia de Mendoza!!, yo me refiero a que todo eso se gesta en la cabeza de alguien que es buena persona, que busca el bien común, si señores, alguien que tiene PRINCIPIOS  y VALORES (insertar aplausos de pie acá durante 8 horas).

Con la crisis de principios de 1970 y progresivamente hasta 1985, debido al cambio de hábito de consumo de bebidas, se van perdiendo viñedos y propiedades hasta que quedan totalmente abandonados.

En 1987, Silvia y Alejandro (Genoud, su esposo) encuentran la bodega en una subasta, la compran con la idea de recuperar la historia familiar y en algún momento hacer vino nuevamente.
Así fue como en 2004 tienen su primer cosecha y que todavía se guardan botellas de ese año que no han sufrido del calor del sol, ni de la humedad, o sea que parece ser un excelente Malbec.

Silvia y Alejandro. Foto gentileza bodega Clos de Chacras

Siguiendo con la visita, antes de pasar por la recepción te ocupa la vista un imponente tanque de agua que data de 1921, cubierto en su totalidad por una enredadera divina.
A riesgo de que me tilden de pesada los colmo de fotos del mismo. Agárrense...






Pasamos luego por el lugar donde comienza el proceso de vinificación cuando llega la uva.



Luego nos adentramos un poco más en la bodega, llegando a los tanques de almacenamiento.





Disculpen mis saltos temporales, pero ahora recuerdo que estando en el viñedo, Nicolás nos enseñó por ejemplo, que si en Mendoza que es un desierto llueve más de lo habitual, la planta absorbe mucho agua y baja la concentración de azúcar, por lo tanto el vino no saldría bien y en muchos casos, las bodegas prefieren ni hacer la cosecha.

Camino a la cava nos encontramos con este recinto enrejado donde se expone un libro contable original de la bodega con papel tipo Biblia, es un placer pasar sus hojas y sentir la textura imaginando el momento en que alguien estuvo plasmando números hace 100 años...






He aquí una perlita: de este grifo que ven en la pared salía vino!! Si, la gente venía y compraba por ejemplo 10 litros, los cargaba y a brindar toda la noche!... Qué tiempos aquellos, ja.


Volviendo al recorrido, seguimos bajando a la cava...
Una nota de color es que para hacer la cava se unieron, mediante la apertura de arcos  en las paredes divisorias, varios tanques de almacenamiento antiguos... se crea una atmósfera muy misteriosa, bien de película de Hitchcock.



Tienen 3 líneas de vinos que en barricas de roble duermen 6 meses los vinos jóvenes, 12 meses los vinos reserva y 18 meses los vinos premium.




El restaurant y la oficina de turismo funcionan en lo que fue originariamente la casa del capataz, como no fuimos a comer no les puedo contar de la comida, si recuerdo que Silvia nos contó que los precios se mostraban en pesos argentinos y no en dólares, como una forma de expresar la idea de que tanto el mendocino como el turista son atendidos y agasajados de la misma forma.
Volveremos para probar sus platos, no va a faltar oportunidad queridos!

Entrada a la oficina de turismo




Diferentes vistas del restaurant





Finalmente llegamos al momento de la degustación, así estaba preparada la mesa. Nos mimaron con 4 vinos de la línea Ereditá que es la línea Reserva, un blanco y tres tintos.



La degustación consta de 3 pasos: apreciar el color, sentir los aromas y por último probarlo.

Empezamos con el Chardonnay (con paso por barrica) que tiene un color ámbar con notas verdes y aromas a frutas blancas (peras, ananás)  pero cuando lo probás desaparecen esos aromas y se asoman sabores similares al chocolate y al café.
Seguimos con el Malbec caracterizado por un color rubí, el aroma recuerda a una mermelada de ciruela, que luego de oxigenarlo es totalmente explosivo, y en boca es fuerte al principio y suave al final.
Luego vino el turno del Blend, que es la obra de arte del enólogo, en este caso el Sr. Silvio Alberto, que consta de 50 %  Malbec, 20 %  Cabernet, 20 %  Merlot y solo un 10 % de Petit Verdot. Su color es un poco más oscuro que el Malbec, en nariz se mezclan las frutas con la pimienta y el sabor es más redondo, completo, como que la mezcla te transporta al edén, cerrás los ojos, te concentrás en la boca y ya no necesitás nada más..... Se nota que es el que más me gustó?
Cuando finalmente Nicolás nos sirvió el Cabernet (que nos venía vendiendo con halagos desde que llegamos,ja) debo admitir que, con su color bordeau intenso y gusto más seco y astringente, es un vino que nunca va al banco, siempre juega de titular!





No les voy a contar todo lo que aprendimos con  Nicolás, porque el deleite está en pasear por esos viñedos, bajar por esas escaleras centenarias, sentir el aroma a madera y viajar en el tiempo aunque sea un ratito y eso, les aseguro, no se los voy a quitar.


Les dejo el resto de las fotos y la info de la  bodega. Ciao!




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1 comentario:

  1. Es un lugar mágico.... con una riquísima impronta cultural y afectiva ...

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