jueves, 20 de abril de 2017

Visitando bodegas.... Tierras Altas


























Tengo que hacerles una confesión: Ese sábado caluroso de marzo, no llegué a Tierras Altas con
muchas expectativas..... pero me equivoqué!! Poooooorque... (aprieten Rewind, si, ese botón que está a la izquierda del Play en los minicomponentes doble cassetera donde escuchábamos a GIT o Virus allá por los `80) el viernes anterior, para ser más exactos, en horas de la tarde, una queridíiiiiiiisima amiga me dice -"Andre mañana quiero ir a una bodega con vos a hacer eso de lo que escribís..."

Yo, con sentimientos encontrados, por un lado entusiasmada previendo una salida plagada de risas pero por otro sorprendida de que mi amiga no tenía mucha idea de lo que yo hacía!!! ja, me puse como loca a buscar horarios que fueran convenientes para las dos.
Así fue que dí con la Bodega Tierras Altas en el Acceso Sur al 6501, lateral Este  y el panorama que encontramos fue:




Por supuesto que al no haber hecho la logística a la que estoy acostumbrada, me faltaba info, no sabía bien a que iba, o sea que era una turista más. Al llegar ya había 6 personas esperando cómodamente en hamacas paraguayas y sillones dispuestos en el jardín. Nosotras optamos por esperar en una mesa con bancos altos para poder admirar el paisaje.

Apenas nos sentamos nos trajeron esto:



Una copa (que nos acompañaría durante toda la visita) con un exquisito Malbec Rosé y un sombrero para el sol!!! Eso, justamente eso, son MIMOS. Les cuento que soy un digna hija del Sol nacida bajo el signo de Leo, y no saben lo que es sentirse mimada para una leona... le sacás lo que sea! ja. Pensar que con tan poco te pueden hacer sentir tan importante no?
En serio, es empatía total, es haber pensado en el visitante y ocuparse por sobre todas las cosas.


Nuestro guía sería Federico Vargas Arizu que tiene una onda más que copada con rastas larguísimas. Daba más para video de Bob Marley pero no, el chico es el enólogo de la bodega y 4º generación de vitivinicultores, muy puntual al comenzar la recorrida y repleto de conocimiento para impartir a diestra y siniestra.

Lo que estábamos a punto de comenzar era la "Experiencia Malbec", un tour completamente diferente a lo que hubiéramos hecho antes, según sus palabras, y que la clave del mismo era hacer preguntas sin ningún tipo de prejuicios. El costo de la misma es de $200.-


Nos contó que las uvas provienen de finca La Linda en Vistalba, del mismo lugar que los vinos de Luigi Bosca, otra bodega propiedad de los Arizu.

Un dato curioso era que el vino rosado era mal visto, porque usaban los tintos y blancos que le sobraban, los mezclaban y hacían "el clarete" plagado de defectos y a bajísimo costo, hoy en día los rosados son más cuidados y tecnológicos, fermentan a muy baja temperatura y, particularmente en esta bodega, son tratados como un vino blanco premium, teniendo mayor salida porque marida tanto con carnes rojas como con pescados o verduras.




Probamos el tinto mas joven directamente del tanque, un malbec que esta ahí desde abril del 2016, se proyecta para después ir a barrica, añejarse un determinado tiempo en botella y luego ir al mercado aproximadamente en el año 2022. Sabor fuerte, pregnante, más color pero ácido, con muchos taninos que te secan los dientes, alcohol 14.5 grados... uf!


Malbec de 2014 fue el próximo que probamos. Más suave, menos alcohol, en nariz se siente madera aunque no ha pasado por barrica... eso sucede porque se usa el roble alternativo. Este es un procedimiento por el cual se insertan listones de esa madera en el interior de los tanques de acero inoxidable y así se puede lograr un vino amaderado pero a costos más bajos.




Luego llegó el turno de servirnos directamente de la barrica, este Malbec ya llevaba más de un año allí, lo hicimos con una "venecia" que es ese artefacto que ven en el video, un tipo de jeringa de vidrio gigante.
El sabor es más complejo, no se logra identificar por separado la fruta y la madera, se fusionan y crean un sabor más "redondo".


Sentados en la bellísima mesa degustamos un Reserva 2013 y un Reserva 2005, de sólo pensar que este vino ha estado durmiendo en su botella once años me corre un escalofrío por todo el cuerpo... ¡Y yo lo estoy probando!
No van a creer el precio: $320.- algo totalmente bizarro comparado con vinos de igual calidad en el mercado.

A continuación Federico puso esto sobre la mesa:


Nos propuso un juego consistente en adivinar olores, así nos fuimos pasando los pequeños envases uno a uno, cerrando los ojos al sentir cada aroma y tratando de decodificar qué era. Desde la canela, el chocolate, la manzana, etc

Al salir pasamos por el restaurant donde espiamos un poquito la carta, les cuento que tienen un menú de 4 pasos a $560.- que incluye un appettizer, entrada, principal, postre acompañados por 2 copas de vino y una bebida sin alcohol... mmm yummy yummy!!



Desde el restaurant, se podía ver el jardín, con las hamacas, los árboles, los viñedos y la cálida luz del atardecer que nos invitaba a compartir sus secretos.
Con mi amiga nos dejamos tentar y emprendimos un viaje hacia los recuerdos, con risas del pasado y agradeciendo a Tierras Altas por esta suprema "Experiencia religiosa", ah no perdón, por la "Experiencia Malbec" recomendable 100 %.




Les dejo el resto de las fotos:










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